¿A QUIÉN SOLICITAR UN CRÉDITO?

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"El que presta a un amigo, pierde el dinero y pierde al amigo" es un viejo refrán que recomienda no pedir prestado a las personas que tenemos más cerca. Sin embargo, a la hora de solicitar dinero tampoco vale cualquiera. Si recurrimos a los servicios de una empresa no regulada perdemos todas las garantías que nos facilitan las firmas controladas por el Banco de España. Todo el mundo puede prestar dinero, lo que no conviene es pedírselo a cualquiera.

La mejor forma de evitar sorpresas desagradables es conocer bien a la empresa que nos va a prestar el capital. Y la mejor manera de asegurarse de ello es contratar con empresas que estén reguladas por el Banco de España (BdE). Descúbrelas en el registro de entidades y agentes.

¿Qué me puede pasar si contrato con quien no debo?

El primer disgusto que te vas a llevar es el interés, que puede alcanzar cotas superiores al 40%. Además, como hablan de honorarios y no de intereses, te esconden el porcentaje para que no te percates del abuso.

El segundo, son los bienes que toman como avales. A muchos de ellos les interesa más tu aval que el dinero prestado, por lo que les falta tiempo para ejecutar el embargo de los bienes. Del mismo modo, te inscriben a la mínima en las listas de morosos.

Y el tercer susto te lo puedes llevar en el contrato. Un contrato privado acepta todo tipo de cláusulas y, entre toda esa maraña de términos jurídicos que pueden esconder, puedes encontrarte cualquier cosa. Luego, a la hora de reclamar, nadie te ampara, pues es un contrato privado y ni el BdE ni las empresas de consumo pueden ayudarte.

Opciones para dormir tranquilo

Una vez tomada la decisión correcta, debemos elegir entre todas las empresas reguladas. En este gran grupo tenemos a las empresas no financieras que facilitan crédito para las compras (ECI, Carrefour, etc.) pero que no prestan dinero, sólo financian lo que les compres a ellos.

Quedan dos opciones: la banca tradicional y los establecimientos financieros de crédito (EFCs). Las entidades tradicionales suelen ser la primera opción, pero su objetivo es la fidelización del cliente, con lo que las mejores condiciones se las dan a los que tengan con ellos muchos productos o que sean clientes antiguos. Te van a pedir tantos requisitos que no podrás tener el dinero enseguida. Y el primero, que domicilies tu nómina.

Si no pretendes cambiar de banco, contratar otros productos o unificar tus ahorros en una entidad sólo por un crédito, la mejor opción es una EFC. Las garantías son las mismas, pero las condiciones son menores, con lo que el dinero tarda mucho menos en llegar. Otra ventaja es la transparencia del contrato lo que nos permitirá comparar peras con peras y manzanas con manzanas para poder contratar con la EFC que más nos interese.


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