DIFERENCIAS ENTRE CRÉDITO Y PRÉSTAMO

cerdo casa

En la actualidad, los términos crédito y préstamo pueden llevar a confusión e incluso, parecer sinónimos, pero no es así.

En terminología financiera, se habla de ambos como de contratos. En el acuerdo de préstamo, existen un prestamista y un prestatario. El primero facilita una cantidad de dinero al segundo a cambio de un compromiso de devolución en unos plazos acordados y a cambio de unos intereses. En el acuerdo de crédito, en cambio, no se establece una cantidad fija ni unos plazos de devolución concretos, sino que se facilita una cantidad de dinero según se solicite.

El mejor ejemplo sería una línea (o tarjeta) de crédito, porque pone a disposición del cliente un dinero con un límite máximo mensual. Cuando el cliente abona la cantidad utilizada el mes anterior, el crédito disponible vuelve a ser del cien por cien. Y así, indefinidamente.

La diferencia clave...

Gonzalo Bernardos explica en un interesante vídeo que la principal diferencia radica en la utilización o no de toda la cantidad que la entidad financiera concede al cliente. En el préstamo, el prestatario debe tomar la totalidad de la cantidad prestada. En cambio, en el crédito puede utilizarla toda, una parte o nada. Según las condiciones acordadas, en el crédito la entidad cobra (o no) al cliente por la parte del dinero concedido no utilizado.

El crédito es un instrumento de financiación más flexible, pero establece unos intereses generalmente superiores a cambio de esa facilidad. Podríamos decir que es una ayuda financiera puntual, un colchón del que disponer cuando lo necesitemos, por eso su coste puede resultar mayor.

Otras diferencias importantes

Existen cuatro diferencias básicas entre uno y otro:

1. El interés. Con el préstamo se abona sólo el interés correspondiente a un importe y unos plazos concretos. Mientras, con el crédito, pagamos el interés que corresponda al dinero utilizado en un plazo determinado.

2. El importe recibido, que en el caso del préstamo suele ser mayor, dado que se trata de una decisión meditada y no de una necesidad puntual.

3. La finalidad del capital. Si es para un fin concreto se habla de préstamo y si no lo es tanto, de crédito.

4. Las garantías. Pedir una cantidad más alta obliga a una responsabilidad mayor, con lo que la entidad prestataria puede exigir avales antes de ceder el capital y a exigir un documento notarial para oficializar el acuerdo. Esto implica también unos costes financieros que se suelen cargar al prestatario.


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