PRODUCTOS FINANCIEROS: LA TARJETA DE CRÉDITO

mujer tarjeta

La tarjeta de crédito es uno de esos productos financieros que llegan cuando empiezas a tener ingresos recurrentes. Te la puedes hacer con tu banco o con cualquier otra empresa que tenga este tipo de servicios financieros (petroleras, grandes cadenas de distribución, cadenas de restaurantes, firmas de créditos al consumo, etc.). Consiste en tener a tu disposición una línea de crédito para que la utilices cuando la necesites. El economista Gonzalo Bernardos lo explica muy bien en el siguiente vídeo: “tarjeta de crédito”.

Con tu tarjeta de crédito, tienes el potencial de gastar hasta una cifra determinada al mes sin que tu nivel de liquidez se vea mermado, pues te permite consumir sin tener que abonar nada hasta el primer día del mes siguiente.

Su coste suele ser cero el primer año, y luego varía entre los 20 y los 60 euros anuales, aunque con las nuevas políticas de fidelización entre los bancos y cajas, si tienes varios productos en la misma entidad, también te dejan la tarjeta de crédito gratis.

Ventajas

La principal es poder llevar en el bolsillo una línea de crédito abierta para poder disfrutar de una cantidad de dinero aunque tu cuenta bancaria no tenga saldo suficiente. Para viajar, sobre todo al extranjero, son un comodín sensacional porque te facilitan un gasto extra sin tener que pensar demasiado.

La segunda ventaja es que no pagas intereses por tener ese dinero disponible. Si abonas el total del importe consumido durante el mes el día uno del mes siguiente el coste es cero.

Al tener un límite de gasto, en caso de pérdida o robo el daño sería menor que con una tarjeta de débito.

Por último, dependiendo de la tarjeta que tengas y de quién te la haya emitido, puedes recibir en forma de puntos o descuentos (gasolineras, restaurantes, facturas de la luz...) una parte del importe que hayas utilizado durante el mes.

Desventajas

La desventaja de disponer de una tarjeta de crédito es pagar un interés muy elevado si te ves en la obligación de financiar los pagos que has realizado con ella. Por lo general, este producto financiero soporta más interés que los créditos al consumo así que no conviene gastar más de lo que seamos capaces de abonar a fin de mes.

Del mismo modo, salvo que negociemos con la entidad financiera, el límite de crédito lo deciden ellos y puede quedarse corto con lo que no nos resultaría útil para consumos posteriores.

Un consejo personal

Bien utilizada, la tarjeta de crédito es un instrumento financiero muy útil. Lee bien las condiciones de uso de tu tarjeta y utilízala con cabeza. Negocia con tu entidad emisora el límite de crédito, pues eso no tiene ningún coste, intenta que no te cobren por tenerla y no superes nunca el límite.

Te recomiendo que preguntes por el periodo de facturación, que suele ser de 25 a 25 de cada mes, y que juegues con esos plazos para financiarte a coste cero.

Finalmente, si la usas habitualmente, procura hacerte con una tarjeta que te de algo más, pues esos puntos o descuentos sumados mes a mes, pueden proporcionarte sorpresas muy agradables de vez en cuando.


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