¿CUÁL ES EL COSTE FISCAL DE ALQUILAR UN PISO A UN FAMILIAR?

Impacto fiscal del arrendamiento

EXISTE UN RENDIMIENTO NETO MÍNIMO PARA CALCULAR EL IMPACTO FISCAL DEL ARRENDAMIENTO

Ante la inseguridad que genera alquilar una vivienda a desconocidos y la situación económica de los jóvenes, muchos arrendatarios se decantan por alquilar un piso a familiares directos a un precio por debajo del mercado.

Esta situación es bastante normal, pero todo alquiler que se haga de forma legal conlleva el pago de ciertos impuestos, por lo que debemos calcular bien hasta qué punto podemos dejar barato el alquiler a un familiar directo para no tener que soportar los propios arrendatarios la carga fiscal de ese alquiler.

Vamos, que para establecer un precio de alquiler para familiares hay que tener en cuenta el rendimiento neto mínimo que nos va a exigir Hacienda (coste fiscal), así como también incluimos las cargas mínimas (Ibi o contribución) que conlleva esa vivienda.

Rendimiento del capital neto mínimo

Para la Hacienda española, todos los familiares hasta el tercer grado por línea directa o colateral, incluida la adopción, son cónyuges, por lo que las cesiones con el padre, abuelo, bisabuelo y con el hijo, nieto, bisnieto, así como las cesiones o arrendamientos de una persona con su hermano, sobrino y tío, están incluidos en ese rendimiento mínimo.

Y ¿cómo se calcula? Es sencillo, en teoría, pues el ingreso mínimo que la persona que alquila debe de incluir en su declaración de la renta es el que habría incluido en caso de que el inmueble no estuviese alquilado.

Para ser más concretos, este ingreso mínimo se calcula aplicando al valor catastral del inmueble el 1,1% si son inmuebles con valores catastrales revisados o modificados (si no, el 2%) que es el que resultaría de aplicar las reglas propias de la imputación de rentas inmobiliarias.

Números y más números

Si queremos hacer las cosas bien y alquilarle una vivienda a un familiar sin tener que hacernos cargo los arrendadores del coste fiscal, necesitamos conocer primero el valor catastral del piso y luego, los gastos deducibles de ese mismo piso.

Al total de los ingresos de la vivienda con el precio del alquiler estimado para el familiar a doce meses le restamos los gastos deducibles, mientras que por otro lado aplicamos el 1,1% al valor catastral del piso. De las dos cifras, la más alta será que nos exija Hacienda.

Así, si queremos dejar la vivienda alquilada a un familiar al precio más bajo posible sin incurrir en pérdidas fiscales, el tope será ese 1,1% del valor catastral más los costes mínimos que soporte el piso.

Lo importante no es tanto el cálculo exacto de las cifras como el hecho de saber que hay que tributar por una vivienda alquilada a un familiar, por lo que se trata de que hacer un favor a un familiar no nos suponga un coste inesperado cuando hagamos la declaración de impuestos.


haciendafiscalidadimpuestostributosalquilerfamiliar