EL CUÑADISMO FINANCIERO Y SUS PELIGROS

Cuñadismo financiero

LOS NUEVOS AMIGOS QUE HACEMOS EN VERANO PUEDEN VENDERNOS UNA INTERMEDIACIÓN FINANCIERA DUDOSA

No es la primera vez que en esta página advertimos contra los chiringuitos financieros y la forma de evitar caer en sus garras. Sin embargo, estamos en época estival, un periodo en el que conocemos muchas personas nuevas y en el que levantamos la guardia.

Es posible que uno de estos nuevos amigos veraniegos nos ofrezca servicios de inversión "por ser tú" o promesas de “oportunidades únicas” de altas rentabilidades y poco riesgo.

Las únicas entidades autorizadas a prestar servicios de inversión (sociedades y agencias de valores, bancos y cajas, etc.) son aquellas que figuran en los registros de la CNMV o del Banco de España. Lo demás son “chiringuitos financieros”.

Sin embargo, lo más importante es estar informado sobre los productos de inversión y el funcionamiento de los mercados. Los chiringuitos tienen mayor éxito con personas con poca experiencia y escaso conocimiento financiero. A menudo eligen como víctimas a personas mayores, porque estas suelen disponer de unos ahorros y porque viven solas y pueden estar más desprotegidas.

Las apariencias engañan

Los chiringuitos pueden ser muy sofisticados, con aire de legitimidad: oficinas lujosas, folletos y otra documentación bien presentados y comerciales que han perfeccionado unas técnicas de venta muy persuasivas.

Proponen oportunidades de inversión que pueden sonar muy tentadoras, intentando convencer a los inversores de que les entreguen sus ahorros. Aquellos que se dejan convencer raramente vuelven a ver su dinero. En algunos casos sí reciben unas ganancias al principio, procedentes de otros inocentes que se han dejado engañar.

Esto se hace para dar credibilidad a la operación y para hacer correr la voz de que la gente realmente está ganando dinero. Cogen el dinero de unos y reparten un poco a los inversores que entraron antes. Pero pronto se acaba. Los únicos que ganan son los primeros en tomar parte del fraude, es decir los propios chiringuitos.

Desconfíe si...

Algunas de las características de esta clase de estafadores son comunes. Por ejemplo, desconfíe si el supuesto intermediario le contacta para proponer una inversión sin haber solicitado usted información ni asesoramiento o le da a entender que se trata de una inversión “segura”, en la que será imposible perder su dinero.

Del mismo modo, no se fíe de quien le promete una rentabilidad mucho mayor de lo normal, utiliza palabras como “garantía”, “oportunidad limitada”, o “sin riesgo”, le presiona para tomar una decisión inmediata por tratarse de una oportunidad única que no volverá a presentarse o porque es una oferta exclusiva que sOlo admite a pocos inversores.

Tampoco transija con quien le promete ganar mucho dinero en poco tiempo, habla con muchos tecnicismos que usted no entiende, ofrece divulgar información privilegiada o secreta, le pide que no cuente los detalles de la inversión a otros, propone inversiones en paraísos fiscales libres de impuestos y confidenciales, o no acepta el “no” como respuesta.

Y, sobre todo, nunca invierta en algo, ni firme nada, que no entienda.


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