¿QUÉ CUBRE Y QUÉ NO CUBRE UN SEGURO?

Coberturas seguros

ENTENDER BIEN EL PRODUCTO FACILITA LA CONTRATACIÓN DE LAS COBERTURAS ADECUADAS Y AHORRA DINERO

Aunque todos conocemos bastante bien en qué consiste un seguro, vamos a repasar algunos conceptos básicos que nos permitirán entender mejor este mundo que, en realidad, no conocemos tan bien como pensamos.

Se entiende como seguro un contrato mediante el cual el asegurador se compromete a indemnizar al asegurado con una cantidad determinada en caso de que se produzca una contingencia específica.

Y es precisamente esta contingencia la que suele generar quebraderos de cabeza a los asegurados cuando llega la hora de exigir la indemnización, pues no siempre nos tomamos la molestia de confirmar a la firma del contrato que hemos asegurado nuestro bien para la situación que se ha producido.

Aquello de 'yo pensaba que esto me lo cubría el seguro' es la principal fuente de reclamaciones y quejas entre los usuarios; algo que podría evitarse leyendo tranquilamente las cláusulas del contrato antes de firmarlo.

En los seguros no se sobreentiende nada: es el usuario el que debe decidir qué quiere cubrir y la compañía la que decide después si lo quiere asegurar y por cuanto está dispuesta a hacerlo. Aquí puedes leer más sobre qué hacer con tu seguro de hogar si te roban.

Conceptos básicos a tener en cuenta

El primer concepto que debemos conocer bien es el de asegurador, pues es la empresa con la que contratamos la cobertura que deseamos para el riesgo que deseamos cubrir y, por tanto, la que paga si se produce la contingencia contratada.

Y el primer equívoco es el de pensar que el tomador es siempre el beneficiario y/o el asegurado. No, el tomador es quien contrata el seguro y paga la prima, mientras que el asegurado es la persona o el bien expuesto al riesgo, y el beneficiario, la persona o empresa que recibe la contraprestación.

Por lo tanto, yo (asegurado) puedo tener un seguro de vida que me paga la empresa (tomador) en el que la contraprestación si yo muero es para mi hijo (beneficiario). O sí, yo (tomador) contrato un seguro para mi automóvil (asegurado) en el que la contraprestación en caso de accidente la reciba yo (beneficiario).

Otros conceptos relevantes

La póliza es el contrato que firmamos tomador y asegurador y en el que se recogen las cláusulas del acuerdo. En sus páginas se plasman las condiciones generales, las particulares y las especiales del acuerdo.

La prima es la dolorosa, el recibo o el precio del seguro. Por lo general, se paga en una sola cuota anual, pero puede pactarse un abono aplazado en algunos seguros a cambio de un sobrecoste por gestiones administrativas.

La suma asegurada es otro punto muy importante del contrato, pues dependiendo de la contingencia, debe ser lo bastante elevada como para cubrir la renovación del bien asegurado (seguros de automóviles), o satisfacer las necesidades del beneficiario (seguros de vida).

Por último, el punto más problemático y que debería tomarnos más tiempo de decidir, la contingencia, o el evento previsto en la póliza, y que obliga al cumplimiento del contrato, y que evita aquello de 'yo pensaba que esto me lo cubría el seguro’.


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