RECLAMAR AL BANCO LOS GASTOS HIPOTECARIOS

Reclamar los gastos hipotecarios

LOS PRIMEROS PASOS SON AMISTOSOS Y NO PRECISAN LA COLABORACIÓN DIRECTA DE UN ABOGADO

Es muy probable que cuando formalizaras tu hipoteca con una entidad financiera pidieras el 110% del capital que necesitabas para poder cubrir los gastos de formalización derivados de la misma y que la entidad te obligaba a asumir a ti.

De esta manera, te hipotecaste por más tiempo para poder ir pagando tus letras mensuales de la forma más holgada posible. Ahora, una sentencia de Tribunal Supremo (8705/2015 de 23 de diciembre de 2016) ha declarado que estas cláusulas son abusivas y se han iniciado campañas para reclamar estos gastos.

El objetivo de esta reclamación es que la entidad te devuelva un dinero que, en justicia, debería haber puesto la entidad financiera porque era ella y no tu, la que estaba interesada en registrar esa escritura hipotecaria.

No lo dejes, que los primeros pasos son amistosos

Los expertos explican que el primer paso es acudir al defensor del cliente o reclamar al departamento de atención al cliente de la entidad. Allí se deja una copia de un escrito en el que simplemente se reclama el cobro indebido de los gastos. El cliente se lleva a su casa una copia de la misma sellada y firmada y nada más.

Esta gestión se puede hacer también por Internet, pero es más difícil obtener el recibo que justifique la presentación en esa fecha determinada, por lo que es más conveniente que la dejemos en la sucursal.

Este escrito es fácil de encontrar en Internet, donde algunos abogados han dejado modelos en word para que sólo tengamos que rellenar unos datos. Los más importantes son el número de préstamo y la cláusula (abusiva) en la que nos adjudican el importe total de los gastos. En los papeles de la hipoteca podrás encontrarlos fácilmente.

Muchos usuarios no se plantean reclamar porque piensan que -como en las cláusulas suelo- el importe es bajo, pero eso no es cierto. Existen estimaciones en Internet que apuntan a varios miles de euros, según el importe de la hipoteca, porque se pueden reclamar las facturas de notaría y Registro de la Propiedad así como el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados.

Además, rellenar el impreso no supone que vayas a denunciar a la entidad y romper tu amistad con el director de la sucursal con la que llevas trabajando veinte años. Nadie te va a mirar mal porque reclames algo que es tuyo.

¿Y después?

Si pasados dos meses, la entidad no responde o responde que no, podemos demandarles. Si el banco o caja considera que la cláusula no es abusiva, serán los tribunales los que decidan, aunque hay muchas entidades financieras que han retirado ya estas cláusulas, lo que implica que -en cierta medida- reconocen su 'error'.

Es importante tener los pagos al día porque la entidad financiera no se va a sentar con un cliente para hablar de estos temas sobre una hipoteca que sufre impagos o retrasos por parte del prestatario.

Ahora sí que debemos dejar todo en manos de un abogado, lo que nos costará dinero (normalmente un fijo y una parte porcentual del dinero que nos consiga). A cambio, el profesional nos calculará el importe total de la deuda y podremos valorar si merece la pena demandar o no.

El abogado nos pedirá las facturas que demuestren el pago de estos gastos y que también podremos encontrar en los papeles de la hipoteca y establecerá si hay caso o no. Lo que sí es importante es reclamar inicialmente a la entidad de forma amistosa para decidir después si hay demanda o no.


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