AHORRA DINERO CON TRATAMIENTOS EN FACULTADES UNIVERSITARIAS

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En las ciudades con universidades ha sido siempre práctica común que ciertas facultades tuvieran servicios de atención al público. Era la manera de que los estudiantes tuvieran acceso a pacientes reales y pudieran realizar ciertas prácticas bajo la tutela de los profesores. A cambio, los voluntarios recibían algún tipo de compensación, normalmente precios más bajos, pues no se les incorporaba el coste del servicio.

En Madrid capital una de las facultades más conocidas entre las que daban servicios al público era la de veterinaria de la Universidad Complutense. Allí acudían los dueños de los perros y gatos a consultas rutinarias como las vacunaciones periódicas u operaciones muy habituales como las esterilizaciones. También, eran buscados como una segunda opinión médica para casos más complicados o que no dejaban del todo satisfecho al dueño del animal.

En los últimos tiempos, con la llegada de las universidades privadas, la oferta se ha multiplicado y ya es posible recibir ciertos tratamientos en las facultades de veterinaria y odontología, pero también, al menos en Madrid, en las de podología y fisioterapia de algunas universidades.

La facultad de veterinaria de la UCM fue una de las pioneras en Madrid

¿Qué servicios se pueden encontrar?

La oferta de servicios es mucho más amplia de lo que se podría pensar, pues la legislación de la Unión Europea exige que los estudiantes hagan prácticas reales, y eso incluye tanto a los de grado como a los de títulos superiores (posgrado).

Dado que las especializaciones universitarias complican mucho la posibilidad de encontrar voluntarios (no es lo mismo un voluntario para un empaste o una vacuna canina que uno para una endodoncia o reconstrucción de una muela) la única forma que tenían las facultades era la de poner una oferta en el mercado que atrajese pacientes a los que poder tratar.

Y eso, con toda la oferta formativa de las facultades universitarias, suponía la necesidad de atraer pacientes no solo en odontología o veterinaria, sino en fisioterapia, podología, óptica, psicología, radiología, enfermería, fisioterapia y medicina estética.

Así, la oferta de tratamientos de las universidades es muy amplia, dependiendo de cada facultad y de los medios que posean. Por poner un ejemplo, en la clínica de la Facultad de Odontología de la UCM hacen todas las cirugías menores.

La lista de tratamientos es muy amplia y depende de cada facultad

Las claves son el precio y la calidad del servicio

Por seguir con la facultad de odontología de la universidad pública madrileña, conviene recordar que llevan más de 80 años dando este tipo de servicios, pues se trata de una especialidad en la que los precios del mercado eran elevados. De ahí que la crisis económica disparara los servicios entre unos pacientes con menor capacidad adquisitiva, pues los tratamientos en clínicas universitarias pueden suponer cerca de la mitad que en una clínica privada.

Sin embargo, las universidades dejan absolutamente claro que la razón por la que reciben un número de pacientes tan elevado no es solo por el precio de sus servicios y tratamientos. Es evidente que las facultades se limitan a cubrir costes y que el no tener interés económico les permite ofrecer menores precios, pero si no dieran un buen servicio, los usuarios no volverían.

Las universidades afirman que lo que hace atractiva a su oferta es el precio, siempre inferior al mercado en líneas generales, pero que los pacientes vuelven al encontrar calidad en el servicio y amabilidad entre los estudiantes y personal universitario. Además, añaden que su normativa de seguridad, protección e higiene es sumamente estricta, por lo que la supervisión se hace muy de cerca por parte del profesorado.

Los usuarios acuden por el precio, pero repiten por el servicio y eltrato recibidos

Algunos peros para estos servicios

Uno de los aspectos negativos que ofrece el tratarse en una facultad universitaria es la lista de espera, que es más amplia que en una clínica privada porque solo se atiende en el horario académico y con su calendario de festivos, que es mucho más amplio.

Otro es que no se anuncian, por lo que cuesta encontrar los datos necesarios para valorar si en la facultad más cercana es posible recibir un tratamiento preciso, y si realmente es a un precio más bajo que en la calle.

Sin embargo, el aspecto que más nos puede echar para atrás, el miedo a ser un conejo de indias en manos de un estudiante, puede quedarse totalmente aparcado, pues tanto los medios técnicos como los humanos ofrecen la misma calidad que en la calle.

La lista de espera y la dificultad para encontrarlas, puntos en contra

Las facultades de muchas universidades españolas necesitan pacientes para poder desarrollar los tratamientos que mejoren la formación de los estudiantes. El hecho de que las universidades privadas compitan con las públicas por los nuevos estudiantes ha impulsado también la competencia en los servicios universitarios, que ya disponen de los mismos medios que la sanidad privada para muchos tratamientos.

Desde economiaparati.com animamos a probar las clínicas universitarias con un tratamiento menor, para posteriormente decidir si compensa. Entre los comentarios que se pueden leer en Internet hay opiniones favorables y desfavorables. Se trata de probar y decidir por uno mismo.


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