EL ASESORAMIENTO FINANCIERO A PARTIR DEL 2017

Asesoramiento financiero

GUÍA PARA ENTENDER LA NUEVA NORMATIVA EUROPEA MiFID II QUE ENTRA EN VIGOR EN 2017

En su afán por regular una nueva actividad como es el asesoramiento financiero, la Unión Europea ha creado la directiva MiFID II, que entrará en vigor el próximo mes de enero. Esta normativa pretende clarificar y regular la actividad profesional del asesor financiero para poder ofrecer una mayor protección al ahorrador particular y mejorar la seguridad, la eficacia y la transparencia de los mercados.

Los cambios que va a provocar esta nueva legislación afectarán no sólo a los profesionales del sector, sino a toda la relación entre los ahorradores y las entidades o individuos que ofrecen servicios de asesoramiento.

Estos cambios pasan por siete puntos, siendo el primero de ellos la responsabilidad de las entidades financieras sobre los conocimientos y las competencias de su personal, tanto en la faceta del asesoramiento como en la de la mera información.

Conocimientos demostrables y actualizados

Otro de los puntos que cambian con la MiFID II es el papel de los Estados, pues ellos son los encargados de adecuar a sus profesionales. Ahora, cada país tendrá que exigir a todas las empresas de inversión que demuestren a la autoridad competente que sus empleados tienen los conocimientos necesarios para realizar sus tareas.

Pero ya no basta con tener esos conocimientos. En un sector tan cambiante como el financiero, la normativa exige también la actualización continua de los conocimientos. Las titulaciones homologadas que presenten los asesores han de renovarse periódicamente para asegurarse de que están al día.

Del mismo modo, las personas que se dediquen a esta actividad tendrán que demostrar una experiencia y cualificación mínima para poder ejercerla, lo que asegurará unos niveles de cualificación profesional adecuados.

Informar no es asesorar

La MiFID II establece claramente las exigencias para quien sólo proporcione información y para quien ejerza labores de asesoramiento con el fin de que el usuario sepa hasta dónde puede llegar cada uno de ellos y entienda cuándo es mera información comercial y cuándo asesoramiento.

Por tanto, la directiva busca delimitar las funciones del asesor financiero y que sean sólo los profesionales con experiencia y formación los que puedan ejercer la actividad, evitando el intrusismo y la protección de los intereses del cliente.

Por último, se pretende con todo lo anterior que el asesor entienda y analice el perfil del ahorrador y pueda dar con los productos financieros más adecuados para él y para cada fase de su vida, con lo que realmente se produce un asesoramiento personalizado, con los beneficios y riesgos de cada decisión conocidos y valorados previamente por el cliente.


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