CÓMO SE AHORRA EN LAS DIFERENTES ETAPAS DE LA VIDA

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GESTIONAR BIEN EL AHORRO DURANTE NUESTRA VIDA LABORAL NOS PERMITIRÁ DISFRUTAR AL FINAL DE LA MISMA

En cada etapa de nuestra existencia ahorramos de una manera distinta porque los objetivos del ahorro son distintos. Antes de entrar en el mercado laboral, el ahorro depende de nuestra familia (ingresos) y de la libertad que nos concedan para gastarlos. Nuestras necesidades están cubiertas; nuestros caprichos, no (sin acceso a financiación externa).

Posteriormente, tras obtener la libertad financiera que nos concede un trabajo (ingresos propios), son los grandes gastos que asumimos los que limitan nuestra capacidad de ahorro. Nosotros cubrimos nuestras necesidades y, en la medida en que podamos, nuestros caprichos (vía ahorro o financiación).

Por último, cuando ya estamos fuera del mercado, es la renta disponible (ingresos) la que marca nuestra capacidad de ahorro, pues nuestro nivel de gastos es muy reducido. De nuevo, tenemos las necesidades cubiertas (pensión), pero no los caprichos si no hemos preparado un colchón (acceso a la financiación externa limitado por la edad).

Ahorro ligado al salario

En esta etapa de la vida, los ingresos y los gastos van en aumento. En teoría, el nivel de ahorro, debería ir creciendo también, pero no es posible del todo porque es entonces cuando afrontamos las decisiones financieras más importantes. Y son estas decisiones las que reducirán nuestra capacidad de ahorro en el momento en el que, en teoría, deberíamos ser más capaces de ahorrar.

La vida en común permite sumar los ingresos de la pareja, pero como suele ser el momento de crear una familia y de invertir en un hogar propio, los gastos derivados de una casa más grande o de un crédito hipotecario lastran la economía familiar. Lógicamente, el acceso a la financiación externa es fácil y por ello, los hogares podrían destinar hasta un 40% de sus ingresos a este tipo de inversiones a largo plazo.

Ahorro ligado a la pensión

A medida que el peso de las grandes inversiones desciende, los ahorradores han de pensar en su futuro, más allá del final de la vida laboral. La hipoteca debería estar amortizada a los cincuenta o cincuenta y cinco años, y ese sería el momento de dedicar ese esfuerzo al plan de pensiones.

Los expertos recomiendan empezar a ahorrar para la jubilación lo antes posible. Hablan incluso de los treinta años, pero eso es poco realista. Argumentan que cuanto antes empecemos antes tendremos el capital necesario para mantener nuestro nivel de vida, que calculan en 50.000 euros por persona.

Lo que sí es cierto es que si empezamos pronto, tendremos más dinero y más tiempo trabajando para nosotros, por lo que el riesgo implícito será menor. Por razones de edad, el acceso a los préstamos se complica y hay que vivir con lo ahorrado.


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