¿CÓMO REDUCIR EL GASTO EN CASA LOS MESES DE VERANO?

Casa en la playa

EL CALOR PUEDE DISPARAR NUESTRO CONSUMO DE ENERGÍA EN EL HOGAR DURANTE EL ESTÍO

Cuando llega el invierno, el gasto en electricidad se dispara, pero es habitual que cuando llega el verano se dispare también. Y es que cada vez somos más comodones y hemos ido instalando aparatos de aire acondicionado y ventiladores con más asiduidad en las viviendas.

Por otro lado, consumimos más bebidas y productos fríos, por lo que exigimos más de aparatos como neveras y congeladores, porque bajamos la temperatura y, además, los abrimos y cerramos más a menudo para acceder a los productos que conservamos dentro. También nos remojamos más veces y más tiempo para sacudirnos el calor.

Como ya hicimos hace unos meses, allá por el invierno, aquí os dejamos unos consejos que pueden ayudarnos a reducir la factura de la luz en los meses de más calor. Algunos consejos, como veréis, se repiten.

Algunas ideas para ahorrar

Como los días son más largos, conviene aprovechar las horas de luz natural para realizar tareas tales como leer, estudiar o navegar por Internet, con lo que evitaremos encender luces por la noche. Y si nos planteamos pintar la casa, algo muy habitual en verano, mejor decantarnos por colores claros que darán más luminosidad.

De nuevo, revisemos las luces de la casa y valoremos la posibilidad de cambiarlas por bombillas de bajo consumo tipo led. Las del jardín o de exteriores pueden sustituirse por lámparas solares o luces fotovoltaicas que se cargan durante el día con luz solar.

Podemos ahorrar con una vivienda un poco más oscura que nos permitirá ahorrar en luz y, al mismo tiempo, elevará menos la temperatura de la vivienda. Para hacerlo, se deben bajar las persianas y correr las cortinas, cubrir los muebles con telas claras y ligeras, cerrar las ventanas y retirar las alfombras. Además, los toldos son muy útiles.

Si nos refrescamos con platos fríos no hará falta tanta ayuda externa. Lo mismo podemos hacer con el termostato del agua, que conviene bajarlo porque el agua no necesita que la calentemos tanto en verano. O con nuestra ropa: evitemos ropa que precise plancha y tendamos al aire libre. Nada de secadoras.

Ahorrar con el aire acondicionado y los ventiladores

Si ponemos el aparato de aire acondicionado en zonas de sombra y bien ventiladas, y procuramos no cubrirlo con muebles o prendas que dificultan la salida del aire (los clásicos tapetes de la abuela) ya tendremos mucho recorrido. Regular el termostato y no exigirle un imposible (que la casa esté a 20 grados) tampoco estaría mal.

Aislar bien la vivienda, comprobar que todo está bien cerrado y no intentar refrescar toda la casa sino algunas habitaciones, también será de utilidad, como también lo será limpiar bien las consolas de aire y ventiladores, sobre todo los filtros, que acumulan polvo y reducen su capacidad.

En el caso de los ventiladores, lo importante es colocarlos en el lado contrario de una puerta o ventana para que se cree una corriente de aire que cruce toda la habitación. Si es posible, mejor un ventilador de techo que consume menos energía que otros modelos.


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