PRINCIPALES RIESGOS DE INVERTIR EN ACCIONES Y CÓMO EVITARLOS

Riesgo acciones

CONOCER LOS POSIBLES RIESGOS PERMITE MINIMIZAR MUCHOS DE ELLOS

Aunque el principal riesgo de cualquier inversión es la pérdida del capital, conviene saber cuáles son los factores que pueden provocar esas pérdidas y cómo evitarlos. Del mismo modo, es vital saber que existen productos financieros en los que las pérdidas pueden exceder el dinero invertido. Son productos derivados y apalancados.

Entender los riesgos reales de una inversión es clave para poder acotar algunos de estos factores que provocan las minusvalías. Bien es cierto que existen riesgos no sistemáticos (ajenos a los mercados) que sólo son evitables fuera del mismo, pero son factores totalmente impredecibles, como los atentados del 11-S. En todo caso, el baremo riesgo-beneficio es uno de los principales factores que debemos tener en cuenta a la hora de invertir.

Los riesgos sistemáticos son el de mercado (volatilidad por datos económicos, política, etc.), precio (factores que afectan la oferta y la demanda del activo), comercial (resultados de la compañía), de inflación (crecimiento por debajo de los precios), de tipos de interés (subidas o bajadas en el precio oficial del dinero), de liquidez (falta de compradores y/o vendedores del activo) o legislativo (leyes que afectan a la empresa o al sector).

Cómo evitar el riesgo sistemático

Estos factores que justifican los riesgos sistemáticos sí son evitables o, al menos, reducibles mediante la diversificación, que pretende reducir el peligro de pérdidas y obtener rendimientos positivos en el medio plazo.

El truco consiste en no poner todo el dinero en el mismo 'sitio', entendiendo por 'sitio', empresa, sector, país, divisa, entidad, instrumento financiero, etc. Es verdad que diversificar cuando la cartera es reducida es mucho más complicado que cuando la cartera es amplia, pero hasta para eso hay una solución: fondos de inversión.

Todo este proceso de diversificación impide que nuestro dinero esté excesivamente expuesto a un factor concreto y gracias a la globalización y a las nuevas tecnologías, cada vez no es solo más fácil y accesible para todos los inversores, sino que también es más barato.

Invertir siempre en empresas cotizadas

Hay que invertir siempre en empresas cotizadas. Que las sociedades en las que ponemos nuestro dinero coticen en bolsa supone tres grandes ventajas: liquidez, valoración y transparencia.

La liquidez consiste en poder encontrar fácilmente compradores y vendedores, lo que tiene la ventaja adicional de ajustar mucho mejor los precios. Del mismo modo, una empresa más grande o con mayor porcentaje de su capital en bolsa (free float) tiene más liquidez que una más pequeña, y un mercado más grande facilitará también más la operativa.

La valoración de una empresa cotizada grande y líquida la realizan los operadores conforme van llegando las noticias que la afectan, sean sistemáticos o no, y los precios se ajustan a estas novedades, algo que no ocurre si no cotiza.

Por último, las empresas cotizadas están en la obligación de publicar toda aquella información que pueda afectar al precio de sus acciones y comunicarla a la CNMV.


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