SIETE HÁBITOS PARA CONVERTIRSE EN UN INVERSOR DE ÉXITO

Hábitos inversor

UNA FIRMA DE INVERSIÓN OFRECE SIETE PAUTAS PARA PODER INVERTIR CON SERENIDAD Y OBTENER RESULTADOS

Llevamos unos años en los que los tipos de interés son tan bajos en todo el mundo, que las inversiones tradicionalmente más populares han perdido atractivo (léase depósitos). Por ello, los ahorradores han tenido que plantearse muchas cosas, no sólo el instrumento en el que invertir, para empezar a planificar y hacer un seguimiento de la cartera.

La firma alemana Allianz Global Investors ha publicado siete buenos hábitos que ayudan a los ahorradores a tomar buenas decisiones, para que naveguen con calma por los turbulentos mares de las inversiones:

1. Conócete a ti mismo y cuestiónate tus aspiraciones, lo que se explicaría como la obligación de plantearnos nuestras necesidades particulares y no seguir a la manada o a los impulsos más básicos del ser humano (miedo, avaricia, etc.).

El baremo riesgo/beneficio y un poco de estudio

2. Los expertos recomiendan que sea la conservación del poder adquisitivo y no la seguridad la vara de medir las inversiones. La volatilidad de los mercados ha de ser asumible dentro de unos márgenes, pero no las pérdidas de poder adquisitivo.

3. Sin riesgo no hay beneficio. Si establecemos un objetivo de rentabilidad, debemos establecer y aceptar un cierto nivel de riesgo en consonancia con él. Lo que no podemos es pedirle peras al olmo y esperar rentabilidad de una inversión carente de riesgo. Por ello, debemos tener claros los conceptos básicos de inversión riesgo y beneficio.

4. Especular es apostar a corto plazo por movimientos de las cotizaciones e invertir es poner nuestro dinero a trabajar de medio a largo plazo (de tres a cinco años). Un buena estrategia nos permite dormir tranquilos y no precisa de que estemos encima de los mercados para intentar adivinar los momentos adecuados de entrada y salida de las inversiones.

Compromiso, valentía y gestión activa

5. El compromiso se traduce en diversificar y en invertir regularmente, lo que podríamos definir como disciplina. Diversificar es distribuir la inversión entre las diversas clases de activo, teniendo en cuenta aspectos estratégicos a largo plazo.

6. También es muy importante tomar las decisiones pronto. El tiempo puede ser nuestro mejor amigo o nuestro peor enemigo. Para que el dinero trabaje para nosotros necesita que le dejemos tiempo, más o menos, según el riesgo que debamos asumir dependiendo de nuestro objetivo.

7. Y un último hábito muy recomendable es la apuesta por la gestión activa. Esto consiste en elegir productos en los que el gestor está muy encima de los activos o, directamente, dejar la cartera de inversión en manos de un asesor financiero independiente. Si elegimos esta última opción, debemos conocer la nueva normativa de 2017 que pretende clarificar y regular su actividad profesional.


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