CLAVES PARA ELEGIR BIEN TU PLAN DE PENSIONES

Claves para elegir bien tu plan de pensiones

La elección del mejor plan de pensiones para tu jubilación no es sencilla. Primero debes conocer cuál será tu pensión pública, y luego estimar cuál quieres que sea tu renta mensual una vez retirado del mundo laboral, incluyendo el patrimonio que tendrás entonces para mejorar tus ingresos.

Una vez conozcas el objetivo de tu ahorro a largo plazo, debes tratar de calcular el tiempo que te queda hasta que llegue el momento y preparar una estrategia , pues cuantos más años falten, más tiempo tienes para ahorrar y para que ese dinero ahorrado ‘trabaje’ para ti. Esto se llama plan de ahorro.

Por último, dependiendo de tu capacidad para ahorrar y del tiempo que te resta para llegar a la edad de jubilación, deberás decantarte por una táctica más o menos conservadora. En ella podrán entrar planes de deuda, mixtos, garantizados o de renta variable, del sistema individual o colectivo (de empresa).

La clave pasa por establecer con claridad el objetivo financiero del ahorro a largo plazo.

¿Cuál es tu objetivo financiero?

Para empezar la casa por los cimientos, lo importante es saber si tu edad de jubilación llega a los 65 o a los 67 años. Después, debes buscar el importe aproximado de la que será tu pensión pública en la herramienta que te ofrece la misma Seguridad Social .

El siguiente paso es más complicado, pues debes estimar el dinero mensual que consideras óptimo para vivir sin trabajar. Si para entonces sabes que no tendrás deudas y tus hijos ya no serán dependientes, tus necesidades bajan, pero hay muchos factores a valorar. Por ejemplo, la mayor esperanza de vida.

Aunque es muy difícil encontrar una única solución, algunos expertos sugieren un objetivo mínimo de 50.000 euros por persona , que puede servir de referencia.

La cifra puede parecer muy alta, pero hay que valorar ingresos extraordinarios que pueden llegar durante todos estos años como pueden ser herencias, o el mismo finiquito que recibamos al terminar la vida laboral.

El segundo paso consiste en trazar el mejor plan para alcanzar ese objetivo

¿Cuál es tu plan de ahorro?

Una vez hayas establecido tu objetivo, debes trabajar en una estrategia o plan de ahorro que responda a cómo piensas alcanzar ese capital en el momento de la jubilación. En este punto, la clave es el tiempo de que dispones para ahorrar y de tu capacidad de ahorro.

Por un lado, cuanto más tiempo te quede, menos necesidad de acumular dinero. Una aportación periódica (mensual o trimestral) te permitirá incrementar tu patrimonio y que ese dinero trabaje por ti. Nos referimos a que el capital bien invertido ofrece una rentabilidad que hace crecer tu dinero acumulado sin esfuerzo por tu parte.

Por otro lado, y con tiempo, puedes adaptar tu capacidad de ahorro y aportar más en periodos de mayores ingresos y menos en periodos más bajos sin menoscabo de tu objetivo. Los ingresos extra acercan tu objetivo financiero de la misma manera que un par de años malos te exigirán un esfuerzo mayor para compensar esa caída de las aportaciones.

Un ejemplo claro es la vivienda. Mientras tengas que pagar hipoteca, los beneficios fiscales de un plan de pensiones son menores y tu capacidad de ahorro, también. Sin ella, puedes aportar más al plan de pensiones porque, además, te resultará fiscalmente rentable.

El tercer paso es elegir los productos correctos para materializar el plan establecido

¿Cuál debe ser entonces tu estrategia?

Por simplificar tu decisión, cuando tu capital ahorrado es poco y te falta mucho para jubilarte, lo normal es que tu estrategia pase por productos de mayor riesgo (planes de pensiones de renta variable o de renta mixta). De la misma manera, cuando tu capital ya esté en el nivel adecuado o te falte poco para retirarte, lo más indicado sería invertir en productos de riesgo bajo o riesgo cero (planes de pensiones garantizados o de renta fija).

Conviene que valores si tu empresa ofrece un plan de pensiones o si perteneces a un colectivo que te lo ofrece, pues sus condiciones suelen ser bastante ventajosas y están incluidas en el paquete retributivo al que tienes derecho normalmente, después de una cierta antigüedad en la empresa.

Estos sistemas de pensiones asociados suelen promoverlos asociaciones, colegios o sindicatos y pueden ser de aportación definida, prestación definida o mixtos, según determinen desde su inicio una aportación, una prestación, o las dos.

Cuanto más cerca estés del objetivo, menos riesgo debes asumir con tus inversiones

Tipos de planes de pensiones

Para terminar, recuerda que los planes de pensiones del sistema individual pueden ser de renta variable, mixtos o de renta fija (puros, o de renta fija a largo plazo o corto plazo) o garantizados. En este punto es muy importante saber que puedes cambiar de un plan de pensiones a otro sin pagar impuestos, por lo que puedes ir modificando tu estrategia de inversión según cómo te parezca.

En resumen, mira cuál va a ser tu pensión pública y estima el dinero que necesitarás para no perder calidad de vida cuando te jubiles. Con ese objetivo claro, establece un plan de ahorro que te permita llegar hasta él con el menor esfuerzo posible. Y, a partir de ahí, crea una estrategia de inversión adecuada a tu perfil de riesgo, el objetivo y el plazo para alcanzar esa meta.

Si tienes alguna duda sobre los planes de pensiones u otros productos para la jubilación, no dejes de consultar economiaparati.com, pues aquí te lo contamos.


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