¿QUÉ PASA SI NO PUEDO PAGAR UN CRÉDITO?

No puedo pagar un crédito

NEGOCIAR, NEGOCIAR Y NEGOCIAR PERO NUNCA, NUNCA, NUNCA DEJAR DE PAGAR

Todo el que tiene un préstamo puede verse en algún momento en una situación incómoda y pasar por dificultades para hacer frente a los compromisos adquiridos. Lo que no debe hacerse nunca en un contrato legal (crédito) es tomar una decisión unilateral; o lo que es lo mismo, ignorar a la otra parte.

Para no llegar a este punto, hay que priorizar el abono de las deudas y convertir su pago en el primer gasto de cada mes. O tener un fondo de reserva para imprevistos, que bien podrían venir por una falta puntual de ingresos o de liquidez que nos obliguen a tirar de ese fondo para cumplir con nuestros pagos.

Las consecuencias de ignorar al prestamista y dejar de pagar una deuda son muy graves y nunca se debe impagar un compromiso ante un problema económico porque no es una solución y sí el principio de un problema más grave.

Qué hago si veo venir el problema

Ante una situación de insolvencia, lo mejor es no tener ningún miedo ni vergüenza y plantearle la situación de la forma más clara y sincera al prestamista, antes incluso de que se produzca el impago.

Conviene recordar que el negocio de prestar dinero consiste en cobrar lo prestado, no de ejecutar las garantías. Pese a lo que algunos creen y otros quieren hacer creer, a ninguna entidad financiera le interesa esta situación. No es rentable para ellos, que siempre preferirán cobrar a tener que reclamar su deuda judicialmente.

Y encontrar una solución pasa obligatoriamente por sentarse a negociar una solución que satisfaga a ambas partes. Mejor tener un cliente moroso que un impago; mejor refinanciar una deuda que no cobrarla o gastarse dinero en pleitos para poder recuperarla.

La peor idea posible: Dejo de pagar

Si usted tomara la mala decisión de no pagar, su deuda empezará a generar intereses de demora, comisiones por cuotas impagadas o recibos devueltos y eso hará crecer la deuda a un ritmo mayor.

Pasados tres meses, la entidad puede reclamar judicialmente y solicitarle al juez la ejecución de las garantías. En el caso de un préstamo hipotecario, la hipoteca. En el caso de un préstamo personal, la totalidad de sus bienes presentes y futuros.

Además, si en la garantía aparecen avalistas, ellos responderán también forma solidaria de las deudas pendientes, con lo que su impago arrastrará a la persona que confió en usted.

Por último, acabará en un fichero de morosos donde todas las empresas financieras sabrán que no es conveniente dejarle dinero porque no es persona de confianza.


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