VENTAJAS E INCONVENIENTES DE LAS TARJETAS DE CRÉDITO Y DÉBITO

Crédito y débito

EN UNAS FINANZAS INTELIGENTES LOS DOS PRODUCTOS TIENEN CABIDA EN NUESTRA CARTERA

Las entidades financieras suelen ofrecer una tarjeta de débito en todas las cuentas corrientes que se abren en sus oficinas físicas o virtuales. Para ellas, esta es la mejor forma de que un usuario disponga de su dinero (cajeros automáticos), pues les resulta más barato que contratar personal para las sucursales.

Del mismo modo, a poco que tenga usted unas rentas periódicas, su entidad financiera le va a ofrecer una tarjeta de crédito, porque para ellos es la forma más cómoda de poner en sus manos una línea de crédito.

Así, la opción de tener dinero de plástico no es tal porque siempre oculta el interés de las entidades financieras en que contratemos productos que sean rentables para ellos.

Sin embargo, desde aquí no sólo recomendamos tener tarjeta de crédito y débito, sino que abogamos por que el conocimiento de estos dos productos conduzca a un manejo más favorable para nuestros intereses.

Ventajas y desventajas del débito

La transparencia es la principal ventaja del débito. Con esta tarjeta transferimos dinero de nuestra cuenta a la del establecimiento donde compramos. Si no disponemos de efectivo en ella, no hay transacción; por tanto no permite el endeudamiento.

La gran ventaja que impulsó la utilización de estas tarjetas fue la oportunidad de moverse sin llevar dinero en metálico, lo que se vio favorecido también por la bancarización del mercado español. No en vano, somos el primer país del mundo en cajeros automáticos.

Los problemas de este tipo de tarjetas son que en caso de fraude o robo, nos pueden hacer más daño, pues no existe un límite de consumo mientras se tenga saldo en la cuenta. También, el hecho de que los cajeros limiten la liquidez disponible a unos 600 euros diarios y que no sean gratuitas.

Ventajas y desventajas del crédito

Como su propio nombre indica, la principal ventaja de una tarjeta de crédito es la posibilidad de sacar dinero o pagar sin necesidad de disponer de efectivo en la cuenta corriente. Igualmente, somos nosotros los que negociamos con la entidad emisora el límite de crédito mensual y la forma de liquidar la deuda (todo a fin de mes o mediante una cuota fija a cambio de un interés).

Si conocemos bien los plazos de amortización de la deuda (normalmente el 25 de cada mes se cierra el ciclo) y llevamos un buen control de los gastos, es una herramienta muy útil en la segunda parte del mes cuando podemos ir más ajustados. Sin embargo, es una línea de crédito muy atractiva y fácil de usar y puede llevarnos a un gasto por encima de lo aconsejable.

Por último, las tarjetas de crédito tienen unas comisiones más altas que las de débito, no son ajenas al fraude y los intereses que aplican en caso de pago aplazado son elevados. Por tanto, conviene decantarse por las de pago total y negociar con la entidad un pago aplazado llegada la ocasión.


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